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Por Jordi Valenzuela Muñoz

“No lo vimos venir” se ha convertido en una frase común en el mundo de la política y de la administración pública estos últimos años. Se esperaría que frases como esta vinieran desde la genuina sorpresa, pero particularmente en Chile (o Latinoamérica) pareciera que tiene un origen más deprimente.

En China, y posteriormente en Europa, vimos con claridad a través de todos los medios de comunicación cómo la crisis del COVID-19 estaba afectando a la ciudadanía. Desde nuestro país pocas fueron las medidas de preparación. 

En estos años también hemos visto cómo empeora progresivamente la crisis climática, con los noticieros mostrando crudas imágenes de olas de calor o de frío en Europa y Estados Unidos, pero en nuestro país, no vimos venir los incendios de la zona centro-sur. En Puerto Montt y Puerto Varas, todavía existen dudas e incluso críticos de que realmente exista una conurbación, o si debe o no crear una zona metropolitana, pese a la notable similitud del bloque Puerto Montt/Puerto Varas/Llanquihue/Frutillar con el bloque Valparaíso/Viña del Mar/Quilpué/Villa Alemana y otras zonas metropolitanas. Podríamos seguir con los ejemplos.

Y a eso es lo que quiero llegar: Chile es un país que agoniza de baja planificación en todos los estamentos. La evidencia de posibles futuros está presente en nuestras caras en muchos momentos y poco es lo que hacemos para prepararnos para lo que evidentemente se viene. Siempre hemos sido un país de reacción, de las leyes con nombres de fallecidos, de los arreglos de calles posteriores a un accidente y de miles de situaciones similares más.

Hay que dejar la visión cortoplacista y empezar a planificar, informarse de otras realidades similares y prepararse; planificar para que el cambio climático no nos golpee con la misma fuerza que vemos en otros países; planificar para que nuestros centros de salud tengan capacidad para las y los pacientes del futuro y no los de un CENSO pasado; planificar para que los niños y niñas en sus escuelas aprendan a desenvolverse en un mundo donde las máquinas realizan la mayoría de las labores repetitivas y las personas realizan las labores que requieren más razonamiento y subjetividad; planificar para que nuestras ciudades crezcan de forma ordenada y no recaiga en otros organizar un futuro desastre urbano en regiones que crecen cada vez más en población; planificar para que no se produzcan accidentes en esa calle donde la vecina llevaba meses diciendo que habría un accidente; planificar para que nuestras regiones tengan en el futuro una mayor cantidad de profesionales que se queden a trabajar allí porque no tuvieron que irse a la capital a estudiar la carrera que querían; planificar para que la gente emprenda y fomente la productividad y economía en regiones.

Planificar, planificar, planificar. Informarse, preparase, actuar. Para que en el futuro digamos “no lo vimos venir” solamente porque llovió y habían dicho que estaría soleado. El rol de los medios de comunicación y de quienes se dedican a la política será clave.