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Por Pablo Ortíz Muñoz (1)

En el mundo post 11-S, donde prevalece un ambiente estratégico complejo e incierto con riesgos y amenazas diversos e interconectados, surge la necesidad de aplicar nuevas formas de emplear los medios que dispone el Estado. Estos, que en otros tiempos fueron pensados para abordar conflictos territoriales, hoy deben adaptarse para hacer frente al terrorismo, el crimen organizado transnacional, las ciberamenazas, enfermedades mundiales y la crisis medioambiental, por mencionar algunas.

En ese contexto, la cooperación e integración de los componentes de las estructuras de seguridad que cada estado se ha dado, incluida la función inteligencia, se ha convertido en una cuestión esencial.

Se destaca el caso de Estados Unidos como uno de los principales exponentes del trabajo interagencial en el ámbito de la seguridad, principalmente producto de las lecciones sacadas del 11-S, que están expuestas detalladamente en el informe final de la National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States. Esta instancia recomendó unificar la inteligencia estratégica, respetando los límites propios de las áreas de especialización de cada agencia que integra la Comunidad de Inteligencia, definición que se refleja nítidamente en la Estrategia Nacional de Inteligencia de Estados Unidos que indica como uno de sus principios: “Prioritize, coordinate, align, and de-conflict IC mission capabilities, activities, and resources to achieve unity of effort and the best effect in executing the IC’s mission objectives”(2).

Cito lo anterior porque la experiencia norteamericana nos ofrece un marco de referencia que puede ser útil para la discusión que está en curso en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, sobre el proyecto de ley que fortalece y moderniza el Sistema de Inteligencia del Estado (SIE); instancia en la que se ha relevado la necesidad de reformular la actual arquitectura del sistema, dada la falta de inteligencia para la acción eficiente del Estado, de acuerdo a las particularidades de los riesgos y amenazas que afectan nuestra seguridad.

Un aspecto que ha estado presente en la discusión y que concita consenso, es la necesidad de avanzar en materia de coordinación e integración de las agencias que componen nuestro sistema. Su arquitectura vigente responde al contexto de casi dos décadas atrás y, en términos generales, en su funcionamiento contempla dos subsistemas: por un lado, los servicios de inteligencia militar orientados al ámbito externo para cumplir con el mandato legal de proteger la soberanía nacional; y por otro lado, los servicios de inteligencia policial para abordar el plano interno con el objeto de preservar el orden constitucional (3).

Un ambiente estratégico complejo e incierto como el actual, demanda un sistema inteligente que integre información proveniente de las distintas agencias, sin que estas pierdan su autonomía. El propósito es generar una apreciación integral de los riesgos y amenazas, donde la línea que separa lo externo-interno es difusa. Sin duda el crimen organizado y las ciberamenazas generan efectos locales; sin embargo, se sustentan en redes que van más allá de nuestras fronteras.

Para responder a los desafíos que plantea el actual contexto, la nueva arquitectura debe contemplar un director del sistema, con atribuciones y medios para la gestión integrada de las capacidades de inteligencia con las que cuenta el Estado. Tal como se observa en el caso norteamericano, este director debe tener atribuciones para supervisar las agencias respecto de las prioridades que el conductor político ha definido, y al mismo tiempo, ser responsable de los resultados generados. Como complemento, se debe reforzar el rol del actual Comité de Inteligencia, que al estar integrado por los jefes de todos los organismos que componen el Sistema, propicia una instancia de trabajo donde las agencias intercambian apreciaciones de acuerdo a su área de especialización.

Referencias

(1) Magister en Seguridad y Defensa de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE); Egresado del Centro Conjunto de Operaciones de Paz del Estado Mayor Conjunto (CECOPAC); Diplomado en Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado; Administrador Público y Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Los Lagos.

(2) National Intelligence Strategy of the United States of America, 2019. 

(3) Artículo 4, de la Ley N°19.974, sobre el Sistema de Inteligencia del Estado y crea la Agencia Nacional de Inteligencia