Por María Ignacia Reyes Newman
El rechazo al primer proyecto de la reforma tributaria impulsada por el ejecutivo responde al poco apoyo que éste sostiene dentro del poder legislativo, -además existiendo un oficialismo fracturado-. Aun contando con el apoyo de diputadas y diputados independientes, demócrata cristianos, liberales, etc. no logró el quórum simple, obteniendo 73 votos a favor, 71 en contra y 3 abstenciones.
Sin duda podemos atribuir la perdida a la falta de gobernabilidad que ha sostenido el gobierno de Gabriel Boric, sobre todo desde la pérdida del plebiscito de salida del 4 de septiembre del 2022. Esto se debió a que el gobierno asumió un rol y una posición dentro de ese proceso, el que hizo que en el inconsciente colectivo se le atribuyera el resultado del plebiscito al gobierno del Frente Amplio, en este caso la derrota.
Qué mensaje le enviaba a la oposición el hecho de que la opción del gobierno no resultara ser la triunfadora, que no lograron mover los suficientes votos, ni siquiera mantener el electorado que le dio la presidencia a Gabriel Boric. Significaba a su vez, que eran las bancadas del rechazo las que movían el voto popular, y las que lograban canalizar las necesidades y opiniones de las mayorías.
Este año, y con aires de vencedores, Chile Vamos se desistió a participar de la mesa de seguridad impulsada por el gobierno, aclarando que ellos impulsarían una agenda propia, contemplando como pilares fundamentales políticas migratorias, nuevos estatutos de indultos y una nueva ley antiterrorista. Todo esto, en parte, porque el presidente en diciembre había indultado a 13 condenados por delitos en el marco de las revueltas del 2019.
Pareciera que el ejecutivo ha ido cediendo ante la agenda de oposición, integrando a su gobierno a la ex Concertación, y aprobando leyes que un Gabriel Boric del pasado hubiese condenado tajantemente, como la ley Naín-Retamal. Puede ser porque en teoría Gabriel ganó debido a la polarización del momento, sabiendo que Apruebo Dignidad no obtendría la presidencia por sí solo, y obteniendo votos de sectores que le costarían favores políticos en un futuro.
