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Por Estefanía Rojas Torres, pasante Programa de Asesoría y Seguimiento Legislativo

Un acuerdo a nivel político se define como “un entendimiento entre dos o más grupos  para llevar a cabo un proyecto político que no podrían enfrentar en forma aislada”. Esta es una definición no muy extensa, pero con un significado muy profundo y que en el actual contexto político y social cobra suma importancia.

La situación política actual en Chile se caracteriza por la presencia de muchos partidos políticos, lo que distintos analista e investigadores definen como un fenómeno de atomización del sistema. Esto se expresa, por ejemplo, en el hecho de que en el Congreso Nacional conviven más de veinte fuerzas políticas, entre partidos y movimientos. Esta situación, genera que a la hora de tramitar los proyectos de ley, ya sean de iniciativa del poder ejecutivo o parlamentaria, sea complejo obtener los votos necesarios para su aprobación lo que afecta la cantidad y calidad del trabajo legislativo. Considerando la situación país, es evidente la necesidad imperiosa de que nuestro mundo político suscriba acuerdos amplios relativos a temas que le preocupan a la ciudadanía refrendados por distintos estudios, tales como la seguridad, la atención en salud, la economía y los temas previsionales. 

La pregunta que surge entonces es: ¿cómo hacer para que las cosas sucedan? O dicho en clave política, ¿cómo lograr que las agendas de ley se concreten?

A modo ilustrativo, es pertinente pensar en la discusión que se ha dado respecto a la reforma de pensiones, la cual lleva en discusión más de 10 años. En el actual periodo legislativo, tiene meses estancada con un punto central de disenso: el destino del seis por ciento de cotización individual. La oposición propone que ese porcentaje se destine íntegramente a las cuentas individuales de cada afiliado, ya que, para dicho sector, el componente de solidaridad en el sistema previsional ya está establecido en la Pensión Garantizada Universal (PGU). Por su parte, el oficialismo considera que el componente solidario de la PGU no basta y que requiere para financiarse destinar el 6% a solidaridad. En las últimas semanas se ha dicho que el ejecutivo propondría, para llegar a un acuerdo, un cuatro por ciento a solidaridad y un dos por ciento a cuentas individuales. Tanto oficialismo como oposición han dado numerosos argumentos para respaldar sus respectivas posturas y se apoyan en expertos para ello, entre los que se encuentran destacados economistas y abogados. Es muy positivo que los debates parlamentarios se den de manera pausada, que se expongan argumentos y que los expertos entreguen sus puntos de vista y recomendaciones. Sin embargo, la necesidad de una reforma al sistema previsional y de un alza de las pensiones, es una urgencia de primera importancia que lleva postergado demasiados años, empantanado por la poca disposición a ceder de unos y otros. Mientras el debate se desgasta y los sectores políticos no logran un acuerdo, quienes reciben pensiones muy bajas en relación al alto costo de vida en la actualidad, sufren los efectos de la incapacidad del sistema político de construir acuerdos que den respuestas a las necesidades sociales de la población. 

Una variable importante en relación a la escasa construcción de acuerdos en la política nacional, se vincula con la sobre ideologización que se da cada vez que se deben discutir temas en los que no hay consenso. Aquello se expresa en paneles de televisión, redes sociales, medios digitales y en el parlamento. El país observa la dificultad de ceder en sus posiciones que caracteriza a nuestros políticos, la escasa valoración de la opinión contraria y la preferencia por la revancha política, lo cual conforma un escenario complejo, en el cual es poco probable que se logren acuerdos y en que la posibilidad de aprobar proyectos de ley que beneficien la calidad de vida la ciudadanía se ve cada vez más lejana. 

Es claro que para el ejecutivo los casos de corrupción que involucran a partidos políticos que forman parte del gobierno, constituyen una carga a la hora de construir acuerdos con la oposición. El retiro de la mesa de pensiones de la UDI hasta que el ministro Jackson no renunciase a su cargo es una muestra de ello. Ahora que el exministro ya no está, lo esperable es que el debate avance lo más expedito posible, que no se retire ningún partido de la mesa de diálogo y que se pueda alcanzar un acuerdo respecto a todos los ámbitos de la reforma de pensiones.  

En definitiva, para que el país pueda avanzar en temas relevantes, tales como pensiones, salud, educación, vivienda, empleo, protección al medio ambiente, combate a la delincuencia, entre tantos otros, es necesario que la clase política sea capaz de dejar sus sesgos ideológicos de lado, valore la opinión de sus adversarios, deje de lado rencillas y por sobre todo tenga una visión de país más allá del periodo de gobierno o legislativo. Esto permitirá, por fin, construir acuerdos políticos sólidos, que mejoren la calidad de vida de la población nacional y lleven al país hacia una senda de progreso tanto material como espiritual.